Diana Núñez

Nacida en Barrancabermeja, capital petrolera de Colombia. Allí, descubrió el amor por comunicar, conocer gente y dialogar. Desde sus 8 años empezó a acompañar como asistente a su padre a sus múltiples conferencias, enamorándose de esa función, así que a los 13 años dictó su primera conferencia llamada “El buen uso del tiempo en los jóvenes”, la cual realizó 5 veces.

A sus 16 años, llegó a Bogotá a la Pontificia Universidad Javeriana. Estudió comunicación audiovisual. Incursionó laborando en Festivales de teatro, de cine y canales de televisión. A sus 20 años, viajó a Londres a aprender inglés y a bailar. Allí se convertió en una profesora de baile que hacia mover las caderas de las mujeres inglesas al punto del éxtasis.

Regresó a Colombia, depositó su corazón trabajando con la iglesia católica, específicamente con los Jesuitas en Medellín. Fue la comunicadora del Centro de Fe y Culturas y la presentadora de un programa de música de adoración en Televid. Allí, empezó a sentirse inquieta por la búsqueda de la espiritualidad. 

Sin embargo, lo suyo no era ser empleada de oficina. Su mente enloquecía, se sentía sin rumbo, haciendo lo que debía y no lo que quería. Finalmente, un día mientras trabajaba en su escritorio vio en la ventana un pájaro revoloteando libre en el viento, y sintió, que esa era su misión, volar con sus alas, tomó fuerzas y renunció para siempre a la idea de ser empleada de otros.

Junto a su padre, Jorge Núñez, creó TIEMPOS FUERTES, retomó las conferencias en su compañía. Sin embargo, con el pasar de los meses no avanzaban. Así que soltó su nido emocional y empezó un camino propio. Fue profesora de rumba cinco años. Bailó en muchos gimnasios, centros comerciales, casas y unidades de la ciudad. Hasta que empezó a dejar de sentir la música. Su pasión se había convertido en su trabajo y esto no propiciaba el latir de su corazón. Buscó entonces otras opciones.

A  sus 22 años, decidió crear un taller llamado “Masaje sensual y relajante en parejas”, tenía frente a ella parejas de más de 20 años de casados, así como noviazgos nuevos esperando escuchar y participar de lo que les impartía. Esta idea tenía sus raíces en sus comienzos, tenía en esa época una pareja que además de ser instructor de gimnasio, bailaba en las despedidas de soltera. Mientras él se vestía de diablo, policía u otros, ella se quedaba hablando con las chicas de la despedida al punto de que entraba en su círculo y le pedían quedarse con ellas para que les enseñara sobre sexualidad y las divirtiera. Inconscientemente empezó a surgir su marca y misión de vida. Aún era profesora de danza, y al ver tanta inseguridad decidió reunir algunas mujeres para hablar de temas pertinentes.

Creo SEXURERO, un espacio en donde reunía mujeres para hablar de sexualidad, seducción y relaciones de pareja. Su iniciativa, empezó a crecer, y la gente empezó a llamarla para acompañar sus eventos. Allí empezó a escuchar las necesidades de la gente y en su deseo por abrir espacios seguros para el erotismo organizó talleres que iban desde lo sutil de las técnicas del masaje erótico: posturas, respiraciones, tipos de toques, teorías. Hasta lo atrevido del masaje sexual en donde enseñaba cómo hacer que las mujeres eyacularan. Recuerda impresionada la valentía de las parejas que iban a sus talleres avanzados, dictados en bares para adultos, siendo este el único lugar en ese entonces capaz de abrir las puertas para este tipo de eventos, estimulando con decisión o duda las vaginas de sus parejas, buscando una eyaculación o squirt y ella vestida en el centro explicando junto a una modelo en vivo que debían hacer, aunque cerca de ellos, intocable. ¡Vaya que sí ha sido atrevida y nada la ha detenido!

Empezó a ir a las casas de las parejas con su utilería (aceites, plumas, pétalos, olores, etc) en una maleta a dictarles un taller erótico en forma privada. Muchas personas le abrieron las puertas de su intimidad y respetaron profundamente sus barreras y límites. Sin embargo, se sintió sin norte y suelo. Dictaba talleres, pero no tenía formación, sus conocimientos eran empíricos, y deseó una luz en su camino para sentirse segura. Apareció, Zarahy Román, una caleña conocedora del tantra, que al ver su tenacidad y desempeño en el erotismo le contó de su maestra brasilera Paula Fernanda Andreazza. En ese momento su corazón latió fuerte y deseó conocer ese camino, así que juntas decidieron traer a Paula a Colombia.

En el año 2016, en tan solo dos semanas explotó la convocatoria y el evento fue una realidad, muchas personas asistieron a las conferencias y al taller y ella conoció de la mano de Paula técnicas del tantra. Como asistente de su taller de masaje tántrico taoísta en Cali, descubrió tantas cosas de su sexualidad y sanó. En medio de un masaje Yoni, su vagina le dijo que la cuidara y respetara que la libertad sexual no era entregarse a quien le gustara sino a quien lo mereciera. Luego, en medio de una respiración orgásmica sintió el éxtasis más profundo y prolongado de su vida, completamente vestida y sin ser tocada.  Ese momento de iluminación y sensaciones fue el inició de su misión en el tantra. Dijo, ¿cómo llevo esto a más personas en el mundo?. Se arriesgó como siempre. Improvisó un bello consultorio y atendió su primer consultante.

Luego, tendría su propio consultorio en donde atendió parejas, individuos, grupos, escuchó tanto y aprendió demasiado de sí misma. Fue su maestría en experiencia y prácticas, a hoy ha realizado más de 500 terapias las cuales considera su maestría.

Su deseo por aprender la llevó a certificarme como sexological bodyworker de la escuela de Joseph Kramer. Fue a Brasil a un curso intensivo de 10 días presencial y 6 meses online. Gran parte de lo que le enseñaban para su sorpresa intuitivamente o por necesidad ya lo había hecho anteriormente, la extraña sensación de conocer el tema desde antes embargó su corazón. A su vez, se sintió parte de un grupo, y sus raíces se establecieron en el suelo.

En su ruta se alió con un hombre que le vino a enseñar el soltar el control, Pablo Saldarriaga, con él y después del curso en Brasil fueron a Buenos Aires, Argentina y Santiago de Chile. Sin más que el poder de la declaración y las ganas de soñar, buscaron aliados, vendieron su idea en parques y redes sociales y lograron hacer talleres y charlas las cuales fueron súper exitosas y deseadas en estos países.

Desde ahí no se detuvo, hizo terapias, talleres, experiencias, y junto a Pablo creo Código Erótico. Poco a poco, pidiéndole al cosmos empezó a llegar el equipo de trabajo. Luego, su hermana Laura Núñez, decidió dejar atrás su profesión como Ingeniera de Telecomunicaciones para ser ingeniera del amor, la sexualidad y las comunicaciones, y hoy es también terapeuta tántrica y de sexualidad consciente de Sexurero. Continuó su camino aprendiendo, invitando profesores internacionales, como el australiano Andrew Barnes. Poco a poco construyó validación, certeza absoluta en poder inspirar personas en este camino de crecimiento y evolución a partir del amor y la sexualidad consciente.

Diana agradece hoy profundamente a su familia, padres, hermanos y pareja por toda su confianza y apoyo. También al universo por darle el recurso infinito del conocimiento, la intuición y el amor. Le solicita asistencia a Dios, la virgen y todas las deidades de las religiones para llegar lejos transmitiendo mensajes de crecimiento, porque es imparable y apasionada. Así que seguirá a su servicio, aunque a veces no entienda sus designios.

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La sexualidad trascendente es un camino de aprendizaje continuo, el cual requiere amor, entrega, determinación, soltar el ego y vivir la humildad para entender que no soy producto terminado, sino un puente para servirle al universo y transmitir mensajes que van más allá de mi entendimiento.

– Diana núñez –